LIGADEFEFI

Los padres tienen una influencia preponderante sobre las actividades de sus hijos, pero en el caso del fútbol, quizá menos sea más. Sentarse a ver un partido de fútbol frente al televisor, ir al estadio a ver un encuentro en vivo, y sobre todo, patear la pelota con uno de los padres puede sembrar la pasión del niño por el fútbol. Pero ese amor por el deporte se desarrolla practicándolo y observándolo en un ambiente libre de presión. Es por eso que los padres deberían tomar en cuenta las siguientes consideraciones.

Apórteles oportunidades y entusiasmo

Sábado o domingo en la mañana puede ser el momento ideal para llevar a los niños a un espacio verde a patear la pelota.A una temprana edad, el fútbol es diversión, una oportunidad de jugar con amigos o parientes y hacer ejercicio. En ese contexto, el rol del padre es doble: alentarlo a divertirse y a ensayar técnicas nuevas, y aportarle oportunidades a practicar este deporte, ya sea llevando al hijo al parque seguido para practicar con él/ella o inscribiéndolo en una escuela o liga infantil donde el niño pueda practicarlo regularmente.

Apoyarlo en una liga

En el caso de inscribir al niño/a en una liga, el padre debe tener cuidado en no confundir al niño al contradecir las indicaciones del entrenador, aunque esto no significa que el padre no esté disponible para ofrecer consejos o para ayudar al niño a ensayar distintos aspectos del juego.

El rol de los padres de una liga infantil de fútbol es simplemente asistir a los partidos para expresar su apoyo emocional y logístico. Es decir, alentar a los chicos sin caer en críticas hacia los rivales, árbitros o compañeros; transportarlos a los partidos, y llevar refrescos o comestibles.


Derechos del Niño en la Práctica de Fútbol
DERECHO A ENTRETENERSE Y DIVERTIRSE, tanto en las prácticas como en las competiciones con una gran variedad de actividades tanto lúdicas como formativas.
DERECHO DE JUGAR COMO NIÑO y de no ser tratado fuera y dentro del campo de juego como un adulto.
DERECHO A DISPUTAR COMPETICIONES con reglas adaptadas al nivel de las capacidades intelectuales y físicas del jugador en cada etapa de su desarrollo.
DERECHO A JUGAR CON LA MAYOR SEGURIDAD POSIBLE.
DERECHO A PARTICIPAR en todas las facetas del juego.
DERECHO A SER ENTRENADO POR PERSONAS DEBIDAMENTE PREPARADAS.
DERECHO A PODER REALIZAR SUS PROPIAS EXPERIENCIAS, resolviendo por sí mismo los problemas que se plantean, tanto en las prácticas como en las competiciones oficiales.
DERECHO A SER TRATADO CON DIGNIDAD Y RESPETO, tanto por el entrenador como por los adversarios y compañeros.
DERECHO A JUGAR CON NIÑOS DE SUS EDADES para tener parecidas probabilidades de ganar.
DERECHO A NO SER NECESARIAMENTE CAMPEÓN. 

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